domingo, 11 de noviembre de 2012

El disparo de la fotografía: Balas ideológicas en imágenes


              Jesús de Miguel y Omar Ponce de León, en el texto «Para una Sociología de la Fotografía», establecen entre los temas que consideran básicos en el análisis de la sociología de la fotografía el carácter de agente del cambio social y/o político a través de las imágenes producidas por un fotógrafo, que podría ser desde un “artista” a un “investigador social”, dependiendo de las opiniones establecidas por quien coloca su ojo a través del lente de su realidad.

            El poder, en la fotografía, adquiere un nuevo significado al momento de realizar una foto con intenciones de generar cambios en la sociedad. La imagen se convierte en una herramienta de persuasión por la que una idea, contraria a un “pensamiento común” (entiéndase esto como una tendencia que es propia de un grupo bastante considerable de individuos), busca ser reemplazada o modificada para crear conciencia sobre alguna falla que el fotógrafo detectó en el sistema social por el que se rige su contexto, el de los que piensan como él y el de su audiencia predilecta.

            Por medio del uso de imágenes poderosas de realidades sociales, crítica a estas, o de cualquier índole que permita establecer una opinión (y si es metafórica, mejor) el fotógrafo crea un mensaje que se transforma en una bala. La cámara es un arma de fuego. Un disparo de una Nikon… o para hacer una imagen literaria más apropiada, de una Canon, no viaja suavemente por el aire como un ave, sino que busca atravesar corazones y hacer sangrar sensibilidades ideológicas.

            Podrá parecer bastante intenso, pero la fotografía al poseer la capacidad de transmitir un mensaje… como prácticamente todo en este universo… adquiere un súper poder. Comunicar es poder y si se tienen las herramientas para hacer un mensaje más efectivo y completo, las balas ideológicas en imágenes se vuelven prueba de aquel famoso dicho de que “una imagen vale más que mil palabras”.

            Generar un cambio no es tarea fácil, pero si lo fuese, quizás perdería el chiste del reto que existe para un fotógrafo o un sociólogo. Tomar una foto debe ser un placer, ¿cómo no? Es precisamente en ese disfrute apasionado que las cosas salen con mejor calidad, y no solo en el sentido técnico… en ese aspecto, la pasión no juega un papel tan importante al lado de lo económico.

            En conclusión, si existe un tema de la Sociología de la Fotografía que le da un mérito socio-político a la Fotografía es éste. Citando a V en la película V de Vendetta: "Debajo de esta máscara hay más que carne. Debajo de esta máscara hay una idea, Sr. Creedy. Y las ideas son a prueba de balas."… pero, nos preguntamos: ¿serán a prueba de fotos?

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